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El futuro de la gestión colectiva en la era de la inteligencia artificial

A fines de 2024, el gobierno del Reino Unido abrió una consulta pública con una propuesta que alarmó a gran parte del mundo creativo: permitir que los modelos de inteligencia artificial se entrenen con obras protegidas por copyright sin requerir el consentimiento explícito de los titulares de derechos.

El mecanismo propuesto era un modelo de opt-out. Si no objetabas activamente que tu obra fuera utilizada para entrenar IA, el silencio sería tratado como permiso. Para creadores individuales gestionando miles de obras en múltiples plataformas, las implicancias prácticas eran claras.

La Industria Respondió

La respuesta fue clara y firme. Más de 80 organizaciones que representan a autores, compositores e intérpretes rechazaron la propuesta, incluyendo figuras como Paul McCartney y Kate Bush. Su posición no era anti-tecnológica. Era que el consentimiento no es una formalidad burocrática. Es el fundamento de lo que las Sociedades de Gestión Colectiva fueron construidas para proteger.

Un modelo de opt-out pone la carga de la protección en el creador. Un creador debe monitorear activamente qué empresas de IA están usando su obra, objetar activamente a cada una, y hacerlo en múltiples jurisdicciones con diferentes marcos legales. Para un compositor gestionando un catálogo de quinientas obras, esto es efectivamente imposible sin apoyo institucional.

Cómo Se Ve el Opt-In en la Práctica

Tres de los principales organismos de gestión de derechos del Reino Unido propusieron una alternativa: un modelo de licenciamiento colectivo voluntario de opt-in para el uso de obras creativas en el entrenamiento de IA. Bajo este marco, los creadores eligen activamente poner su obra a disposición. Los desarrolladores de IA acceden a contenido legalmente habilitado. El organismo gestor garantiza la trazabilidad y distribuye la compensación.

La lógica refleja exactamente cómo ha funcionado la gestión colectiva durante décadas en otros contextos. Una emisora no negocia individualmente con cada compositor cuya música se reproduce en su plataforma. Una sociedad de gestión gestiona esa relación a escala, en nombre de sus miembros, con tarifas acordadas y mecanismos de distribución claros.

Dinamarca se movió en una dirección similar, piloteando un modelo donde los medios reciben compensación específicamente cuando su contenido aparece en respuestas de IA, con atribución y pago vinculados a un uso concreto y medible en lugar de una tarifa de licencia global.

La Oportunidad Estratégica para las SGC

Para las Sociedades de Gestión Colectiva, este momento no es solo una amenaza a gestionar. Es una oportunidad de extender el mandato que ya tienen.

La infraestructura que las SGC han construido durante décadas, incluidos los registros de miembros, las bases de datos de repertorio, los flujos de licenciamiento y los sistemas de distribución, es exactamente lo que el licenciamiento de IA a escala requiere. La pregunta es si las organizaciones están posicionadas para actuar con suficiente rapidez como para ser parte del diseño de la solución, en lugar de simplemente responder a lo que proponen las empresas tecnológicas.

Varias cosas necesitan ser ciertas para que esta oportunidad se materialice. Las SGC necesitan una posición clara sobre si apoyan marcos de opt-in o opt-out, y necesitan comunicar esa posición activamente a los reguladores. Necesitan invertir en o asociarse con tecnología capaz de atribución al nivel de granularidad que el licenciamiento de IA requerirá. Y necesitan moverse más rápido de lo que sus estructuras de gobernanza tradicionales típicamente permiten.

Cómo Serán los Próximos Cinco Años

El panorama legal en torno a IA y copyright se está definiendo ahora mismo, caso a caso, jurisdicción a jurisdicción. El fallo de GEMA en Alemania, las propuestas de licenciamiento del Reino Unido, el piloto danés y el creciente cuerpo de litigios en Estados Unidos son todas piezas del mismo marco emergente.

Las organizaciones que se involucren activamente con este proceso tendrán un lugar en la mesa cuando los marcos se consoliden. Las que esperen heredarán cualquier marco que fue diseñado sin ellas.

El futuro de la gestión colectiva en la era de la IA no está escrito. Ese es precisamente el punto. Las organizaciones que entiendan este momento como una oportunidad de diseño en lugar de una crisis que sobrevivir serán las que prosperen en la próxima década.


The Labs de global.esur trabaja directamente con Sociedades de Gestión Colectiva para navegar los desafíos tecnológicos emergentes, incluidos estrategia de licenciamiento para IA y transformación digital. Contáctanos para explorar lo que esto significa para tu organización.

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